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Noviembre 26, 2009 MULTILATERALISMO 2.0 – ¿asumirán el desafío los ministros de comercio?
por Anne Laure Constantin, IATP CONTENIDO I. LUCHANDO CON DOHA: los negociadores no llegan a ningún lado con este
lento ritmo de las negociaciones II. LOS MINISTROS SE DIRIGEN A GINEBRA: ¿qué lograrán de la oportunidad? III. DERRIBANDO UNA NUEVA PARED: ¿cuáles serán las implicaciones? IV. FECHAS IMPORTANTES PARA RECORDAR La Organización Mundial de Comercio está preparando su 7a
conferencia ministerial, la cual tendrá lugar del 30 de Noviembre al 2 de
Diciembre de 2009, en Ginebra. Mientras los ministros de comercio preparan
sus maletas, algunos cuestionan el valor o la importancia de este viaje.
Luego de haber pasado más de un año del colapso de la reunión
mini-ministerial –ocurrida en julio del 2008- las negociaciones de la Ronda
de Doha no han registrado el menor avance, excepto para ir en retroceso de
acuerdo a algunos representantes de países en desarrollo. En vista de las múltiples crisis que el mundo enfrenta actualmente, surge
una necesidad desesperada por encontrar una forma distinta de hacer negocios
llamado el “Multilateralismo 2.0.”. Sin embargo, los líderes políticos están
reacios a cambiar. Es necesario reflexionar sobre las circunstancias que los
harían cambiar. I. LUCHANDO CON DOHA: los negociadores no llegan a ningún lado con este
lento ritmo de las negociaciones
La declaración
del Foro del G20, el cual tuvo lugar en Pittsburgh en Septiembre del
2009, comprometió a los gobiernos a “llevar a la Ronda de Doha a concluir con
éxito en el 2010.” Los ecos de esta declaración llegaron a Ginebra, donde los
negociadores se preguntaron acerca de la manera en que lograrán la conclusión
de las negociaciones de Doha. El Director General de la OMC -Pascal Lamy-
propuso un intensivo programa de trabajo para octubre y noviembre. Sin
embargo, no llegaron nuevas instrucciones para los ministros de comercio. Aún
no ha sido designado el nuevo representante comercial de Estados Unidos en
Ginebra. Las reuniones tuvieron lugar, algunas con duración de media hora por
falta de material para las discusiones, otras se enfocaron en un elevado
nivel técnico intentando lograr un compromiso. Lo anterior se dio –por
ejemplo- en el caso de las negociaciones agrícolas. No obstante, tampoco se
generó progreso alguno. De hecho, durante la reunión del Comité de
negociaciones Comerciales del 23 de octubre, muchos miembros se quejaron del
retroceso en las negociaciones. Los líderes del G20 se comprometieron a “revisar
el progreso de las negociaciones en su próxima reunion” (en junio de 2010).
Es importante señalar que esta “revisión” no les llevará mucho tiempo,
simplemente tendrán que postponer una vez más la conclusión de la Ronda de
Doha. La falta de decisión del gobierno de Obama respecto a la política
comercial de Estados Unidos, ha sido una razón central que explica el
estancamiento de las negociaciones. El Presidente Obama se encuentra atrapado
entre los intereses comerciales del Congreso – donde influyentes voces
todavía insisten en incrementar el acceso al mercado para las empresas
Estadounidenses- y de los trabajadores – los sindicatos de trabajadores
desilusionados por las políticas comerciales abogan porque dichas políticas
beneficien a los trabajadores. Otros miembros de la OMC en Ginebra están
ansiosos porque finalmente sea nombrado un embajador comercial de Estados
Unidos, pero el Senado no fue capaz de confirmar a Michael Punke a tiempo
para la Conferencia Ministerial. Al responder a las consultas de los miembros
del Senado durante su proceso de confirmación como representante comercial,
Punke no mostró una posición innovadora en su enfoque en torno a las
negociaciones. En lo referente a las subvenciones agrícolas, al algodón, el
acceso a mercados y el comercio de servicios, la mayor parte de sus
respuestas manifestaron una línea similar a la que habría formulado algún
funcionario del gobierno de Bush. Al responderle al Presidente del Comité de
Finanzas del Senado, Max Baucus, Punke subrayó que “en caso de ser confirmado
en su cargo, [él] insistiría en lograr un acuerdo que permita lograr nuevas y
significativas oportunidades para los exportadores Estadounidenses.” Al
expresarse así, Punke pareció olvidar las nuevas y significativas
oportunidades que les fueron prometidas a los países en desarrollo en el
2001. Mientras en Ginebra, la oficina del Representante Comercial de Estados
Unidos continúa insistiendo en que necesitan tener mayor claridad sobre las
concesiones de acceso al mercado por parte de los países en desarrollo más
grandes. Con este fin, Estados Unidos ha mantenido reuniones bilaterales de
manera continua con Brasil, China, India y otros pocos miembros de la OMC.
Sin embargo, este proceso está generando más frustración que logros, ya que
muchos países se están quejando porque están siendo excluidos y los países
con economías emergentes temen encontrarse arrinconados. No obstante, la situación de Estados Unidos no constituye el único
obstáculo para Doha. Entre los negociadores de los países en desarrollo
ubicados en Ginebra, hay un sentimiento generalizado de que el enfoque para
el “desarrollo” de la Ronda ha desaparecido, según lo establece la ONG
internacional Oxfam, en su informe publicado en julio del 2009 Promesas
vacías. El proceso de compromiso bilateral ha revivido el miedo de que se
logre un resultado de las negociaciones que sea aceptable para las economías
más grandes del planeta y no aporte beneficios para los países pobres. En un
comunicado emitido el 29 de octubre en el Cairo, los ministros de
comercio africanos dieron a conocer su opinión de manera clara: “Nosotros
consideramos que las consultas informales bilaterales y plurilaterales pueden
resultar útiles para mejorar el entendimiento mutuo. Sin embargo, dichas
consultas no pueden ser un sustituto para un proceso multilateral genuino, ni
deberían afectar el consenso alcanzado en el contexto multilateral.” A nueve
años del inicio de la Ronda de Doha, se ha incrementado la desconfianza entre
los miembros de la OMC. Los desacuerdos sobre el contenido del mandato y
sobre cómo deberían proceder las negociaciones, quizás se ha ampliado. Los
observadores alrededor del mundo se están preguntando lo que se requeriría
para que los ministros de comercio se percaten de la situación. La negación
solamente permitirá que prevalezca el status quo inaceptable durante unos
cuantos años más. Se deberían dar cuenta de que ya es suficiente y que la
situación ha llegado al límite. II. LOS MINISTROS SE DIRIGEN A GINEBRA: ¿qué lograrán de la oportunidad?
La decisión de convocar la 7a. Conferencia Ministerial de la OMC fue
aprobada por el Consejo General en mayo de este año. El acuerdo establece que
la OMC requiere que sus miembros se reúnan a nivel ministerial cada dos años.
Sin embargo, desde la Conferencia Ministerial de Hong Kong en el año 2005, el
DG Lamy ha esperado lograr una mayor cercanía hacia la conclusión de las
negociaciones de Doha para convocar nuevamente a los ministros comerciales.
Cuatro años más tarde, todavía está lejos de lograrse un acuerdo final y la
OMC corre el riesgo de perder su credibilidad. Los ministros de comercio, en
cambio, están siendo invitados a debatir sobre “la OMC, el Sistema
Multilateral de Comercio, y el actual Ambiente Económico Global”. Este tema
de debate, se supone que debe motivarlos a considerar a la OMC como una
piedra angular de la estabilidad económica. Más específicamente, los
Ministros se enfocarán en “la Revisión de las actividades de la OMC,
incluyendo el programa de trabajo de Doha” en el primer día y en “la
contribución de la OMC para la recuperación, el crecimiento y el desarrollo”
en el segundo día. No hay escasez de temas para discutir bajo estos dos amplios subtemas.
Eligiendo uno al azar: los ministros podrían debatir sobre las lecciones
aprendidas, a raíz de la crisis de los precios de los alimentos y su relación
con la contribución de la OMC a la seguridad alimentaria. Para así derivar
conclusiones sobre la manera de reformar las reglas del comercio agrícola de
ahora en adelante. De hecho, según un
informe del departamento de agricultura de Estados Unidos (USDA por sus
siglas en inglés) del año 2008, “la dependencia en las importaciones de
alimentos en muchos países en desarrollo, ha aumentado durante las últimas
tres décadas.” Es especial, para los países menos avanzados, el estudio del
USDA concluye que – como consecuencia de esta dependencia – el aumento de
precios registrado en el año 2007, conducirá a un aumento del 8 por ciento en
la brecha alimentaria (la cantidad de alimentos requerida para aumentar el
consumo alimentario de todos los grupos de ingresos a un nivel nutricional de
aproximadamente 2,100 calorías por persona). Cabe cuestionarse el porqué no
consideran esta situación como una razón suficiente para reconsiderar los
supuestos beneficios del libre comercio para la seguridad alimentaria. De manera alternativa, los ministros podrían discutir si una mayor
liberalización de los servicios financieros es una sabia estrategia, dado que
actualmente no han sido implementadas las regulaciones adecuadas; o si la
facilitación del comercio en biocombustibles ayudará a mitigar el cambio
climático en vista de las últimas evidencias. Resulta claro que no faltarán
temas para debatir. Los ministros podrían aprovechar el estancamiento de las
negociaciones en Doha y determinar un camino a seguir que asegure la
relevancia de la OMC ante los desafíos del siglo XXI. Pero ninguno de estos temas cruciales será prominente. Actualmente, hay
poco interés en el tema oficial de la conferencia ministerial. En cambio, los
ministros considerarán una serie de informes sobre temas secundarios, los
cuales abarcarán desde el e-commerce hasta las restricciones de la balanza de
pagos, incluyendo el comercio en aeronaves civiles. En el contexto de estas
discusiones, los funcionarios se involucrarán en las negociaciones para
tratar de lograr algún progreso para Doha. El 16 de octubre, la India circuló una
propuesta de parte de un grupo más amplio de países que intentan iniciar
un proceso para “revisar el funcionamiento, eficiencia y transparencia de la
OMC. También consideran apropiado el llevar a cabo mejorías sistémicas.” La
propuesta no generó mucho entusiasmo. Sin embargo, será discutida durante la
Conferencia Ministerial y podría conducir a la formulación de un mandato para
que el Consejo General designe dicho proceso. Este sería un paso en la
dirección adecuada. No obstante, a menos que los miembros de la OMC decidan
llevar a cabo una evaluación seria, de los resultados de 25 años de
aplicación de las reglas del estilo de la Ronda de Uruguay en sus economías,
es probable que el proceso continúe siendo en gran medida un ejercicio
formal. Recientemente, Pascal Lamy solicitó que la conferencia ministerial
cumpliera la labor de “facilitar el compromiso político necesario para
concluir la Ronda de Doha el próximo año” (discurso
del 17 de noviembre del Consejo General). Los Ministros fueron advertidos
contra el peligro que implica el hecho de caer en la tentación de alejarse de
la declaración habitual de apoyo, para lograr una rápida conclusión para la
ronda de negociaciones. Esto, a pesar de que las declaraciones han probado
ser inútiles durante los últimos cuatro años. III. DERRIBANDO UNA NUEVA PARED: ¿cuáles serán las implicaciones?
El 9 de noviembre de 2009, Europa celebró el vigésimo aniversario de la
caída del muro de Berlín. En su mayoría, las celebraciones se enfocaron en el
triunfo de los derechos civiles y políticos sobre la dictadura y la censura.
No obstante, la mayoría de los observadores han señalado la confusión en la
que se sumieron, no sólo Europa sino el mundo entero, por el final de la era
bipolar. Entre ellos, Pascal Lamy ha argumentado “la realidad es que el final
de la Guerra fría nos tomó a todos por sorpresa (…). Un nuevo orden mundial
surgió. Sin embargo, no tuvieron lugar suficientes pensamientos y discusiones
sobre las estructuras de gobernabilidad. Nunca se dio una conferencia como la
de San Francisco o Bretton Woods posterior a 1989. Como resultado, las estructuras
de gobernabilidad global no fueron ajustadas a la nueva era. En esta
situación radican gran cantidad de los problemas actuales” (discurso
en la Universidad Bocconi en Milán el 9 de Noviembre). El Sr. Lamy se abstuvo de convocar a una reunión al estilo Bretton Woods
para el siglo XXI, quizás porque podría prevenir la conclusión de la Ronda de
Doha. Dicha propuesta, tendría la ventaja de atraer a algunos de los críticos
del Sr. Lamy, quienes han argumentado por años acerca de la necesidad de
reimpulsar el sistema multilateral. Cabe señalar que si la tremenda crisis
financiera y económica experimentada por el mundo no resulta suficiente para
lograr tal reforma, no se sabe qué más será necesario para lograrlo. Tristemente, el diagnóstico— de que los gobiernos nacionales y las
instituciones inter-gubernamentales son incapaces de controlar las multiples
crisis que enfrentan de un modo colaborativo – es inegable. La reciente Cumbre
Mundial de la Seguridad Alimentaria convocada por la FAO (16-18 de
noviembre del 2009) produjo sólo retórica vacía. Mientras más se acerca la
fecha de la Conferencia
Climática de Copenhague, más intentan los países desarrollados la
disminución de su importancia. Se ha registrado un progreso demasiado
limitado para atacar de raíz las causas de la crisis financiera. Aún más,
estos procesos, tales como las negociaciones de la Ronda de Doha, se dan
aislados uno del otro. Las negociaciones de Doha están atascadas, tanto porque el programa de
trabajo es obsoleto, como porque el nuevo balance de poder no es vigente para
que el esquema de toma de decisiones se dé en igualdad de condiciones que
durante la Ronda de Uruguay (cuando dos miembros - Estados Unidos y la Unión
Europea- pudieron ponerse de acuerdo en el logro de un acuerdo, e impusieron
su conclusión al resto de los miembros). Brasil fue el primer gran país en
desarrollo que ejerció un rol de liderazgo en la OMC. Fue seguido por la
India y más recientemente por China. Otros países en desarrollo también están
más conscientes sobre las reglas del juego multilateral comercial y los
países africanos han podido utilizar el caso del algodón como arma en las
negociaciones. La crisis económica global y la manera en que el G20 ha vuelto
obsoleto al G8, como el foro central para la toma de decisiones económicas,
sólo refuerza el peso de los países “emergentes”. La OMC necesita cambiar a una nueva versión de multilateralismo, uno que
sea más interactivo, descentralizado y más centrado en el usuario, es decir,
enfocado en los intereses de la gente: una especie de “Multilateralismo 2.0.”
Primeramente, todo esto implica el reenfocar el preámbulo del Acuerdo de
Marrakesh, el cual establece a la OMC y define como los objetivos de la
organización: “aumentar los estándares de vida”, “el desarrollo sustentable”
y “la protección y la preservación del medio ambiente.” La obsesión exclusiva
con los aranceles y las subvenciones, a expensas de las metas de las
políticas públicas, debe terminar. Más allá de esto, los detalles para los nuevos arreglos necesitan ser
debatidos entre los gobiernos con la participación de otras partes
interesadas involucradas. Hay gran cantidad de ideas provenientes del ámbito
académico, de expertos de la sociedad civil o incluso de funcionarios de
gobierno. El hecho de reconocer la creciente oleada de regionalismos y la
designación de un rol a la OMC, para que construya un puente entre los
distintos acuerdos, es una de las ideas prevalecientes. Otra idea, es la
revisión de los procesos de toma de decisiones que permitan una mayor
inclusión y transparencia. También resulta obvio que la OMC necesita revisar
su relación con el resto del sistema multilateral y sobre como postpone o
suspende las competencias de otros órganos intergubernamentales en las áreas
de derechos humanos, medio ambiente y desarrollo. Es decir, reduce los
mandatos de dichos órganos como si fueran un elemento más de la matriz de la
política comercial. Durante su discurso en Milán, Pascal Lamy subrayó 5 ingredientes para que
el sistema de gobernabilidad funcione: liderazgo, legitimidad, coherencia,
responsabilidad y eficiencia para traer resultados que beneficien a la gente.
De hecho, estos serán buenos puntos de comparación para evaluar el registro
de la gobernabilidad global – y la contribución de la OMC. Será que los
ministros de comercio aborden estos puntos para “revisar las actividades de
la OMC?”. Los grupos de la sociedad civil, que se reunirán durante la
conferencia ministerial, ciertamente lo harán. IV. FECHAS IMPORTANTES PARA RECORDAR
Nov. 30 – Dic.2: Séptima Conferencia Ministerial de la OMC 7 -18 de Diciembre: Conferencia Climática en Copenhague (UNFCCC) 27 – 31 de Enero del 2010: Reunión Anual del Foro Económico Mundial en
Davos, Suiza Junio de 2010: Foro del G20 en Canadá |
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